Entre rios y bosques

entre

 

Tiempo de recorrido: 2 h. (circular)

Kms: 6 km. 5 m.

Desnivel: 130 m

Dificultad: Baja

Latitud Inicio: 40,2103

Longitud Inicio: 6,79479

Latitud Fin: 40,2103

Longitud Fin: 6,79479

Tipo: Circular

Época: Todo el año

Comenzamos nuestra ruta junto al pilón del Fuerte, a la entrada de San Martín de Trevejo por su parte baja. Allí cogemos a la izquierda el camino cementado que nos lleva a la Ermita de la Cruz Bendita, de los siglos XVI al XIX y al Convento de San Martín, ahora en proceso de restauración para reconvertirlo en Hospedería. Una vez dejado el Convento y su iglesia atrás, a mano derecha, continuamos de frente, por el camino que nos lleva hacia el río de la Vega, donde el valle se va estrechando. Dejamos un prado y un antiguo molino a nuestra izquierda para acercarnos a la vereda del agua. Un intrincado bosque de ribera nos acompaña desde este punto: fresnos, sauces blancos, alisos, arraclanes, con un variado sotobosque entre el que se incluyen especies protegidas; por ello se debe extremar la precaución de no arrancar ninguna planta a nuestro paso. A nuestra derecha se extiende un extenso bosque de robles y castaños, y nos acompaña el canto de multitud de pájaros escondidos en él. En la otra margen del río se ven prados de siega o pequeños huertos cuidados por los vecinos del poblado de la Divina Pastora, casas tradicionales de ganaderos que se adivinan entre los claros del arbolado. Encontramos varias bifurcaciones: una senda que baja hacia el río y un camino que asciende, debiendo tomarse éste; otra que sube a mano derecha con una tapa de alcantarillado en su centro, que dejaremos atrás; y otra bifurcación en que la senda baja al río donde hay una antigua toma de agua, debiendo nosotros seguir de frente. Por último la senda asciende y se bifurca en una pista que continúa recta y otra que sube bruscamente en dirección contraria. Subimos por ésta, hacia la derecha, entre el Castañar de Ojesto, uno de los más extensos de la región. Al final de esta pista nos encontramos con la calzada empedrada que sube al Puerto de Santa Clara (PR-CC –184) y que nos baja magníficamente empedrada hasta el pueblo, a la altura del Pilón de las Huertas. Para volver hacia la entrada del pueblo (junto al Pilón del Fuerte donde comenzamos la ruta) atravesamos el pueblo, declarado Conjunto Histórico Artístico.