Cañada Real

Screenshot_2

 

Partimos desde el centro de Perales del Puerto, en el punto donde la Cañada Real cruza la carretera comarcal Coria-Ciudad Rodrigo (EX 109). Atravesamos en toda su longitud el pueblo por la calle Derecha-coincidente con la propia cañada- hasta llegar a un abrevadero y una bonita fuente de piedra. Aquí continuamos de frente por la carretera local Perales Cilleros durante300 m dejando ala izquierda el cementerio, y un primer camino ala derecha. Como la Cañada, en este tramo, ha sido ocupada por la carretera local asfaltada tomamos el Siguiente camino a mano derecha y continuamos de frente por el entre huertos y olivares, pisando en algunos tramos antiguos empedrados

Pronto nos encontraremos con el camino ahora cementado que sube hasta la ermita de la Peña; nuestro recorrido baja hacia la izquierda, rodeado de olivares y pequeños rodales de alcornoques, hasta que volvemos allegar a la carretera a Cilleros, solapada con la cañada Real. Tenemos que seguir por ella unos 600 m. y aquí, en un altozano, abandonar el asfalto cogiendo un camino de tierra a mano izquierda que es por donde continúa la Cañada. Por este camino de tierra continuaremos 7Km., dejando todos los caminos que salen ala izquierda y a la derecha aun lado. El primer tramo discurre entre olivares, para más tarde caminar entre dehesas de encinas y alcornoques con árboles de admirables portes. Cruzaremos el arroyo de las Flores -que a principios de primavera se cubre de preciosos ranúnculos blancos- pasando por unas pasaderas, piedras situadas sobre el arroyo, que casi cubre el agua en época de crecidas. Continuamos por este camino hasta llegar ahora a la carretera local que une Cilleros con Moraleja.

Cruzamos esta carretera y traspasamos la cancela (siempre sin candado al encontrarnos sobre un vía pecuaria, propiedad pública) que encontramos de frente, teniendo cuidado de cerrarla tras nuestro paso. Seguimos 1Km. hasta justo toparnos con una gran tubería que nos impide el paso, a la izquierda una cancela nos permite el acceso al camino asfaltado que hay construido sobre la Canadá. Andamos por él 1,4 Km. salvando así la tubería, una gran canal y el arroyo de la Parra, con abundante arbolado ribereño en sus márgenes. Unos 100 m. después de traspasado este arroyo nos sale a la derecha, frente a una nave, un camino que nos permite caminar paralelos al asfalto hasta Vegaviana, y poder continuar así entre la dehesa de encina y alcornoque, reliquia de lo que fueron estos terrenos antes de la implantación extensiva del regadío.